Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio. Basta salir de la ciudad para descubrir un universo paralelo de fincas exclusivas y reuniones privadas bajo el sol de Cundinamarca. Lejos de la imagen tradicional del campo, estas fincas parecen villas de revista escondidas